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Estudio de dos centros científicos alemanes

17/05/2018

El ejercicio físico también influye en la salud de los descendientes

El ejercicio físico también influye en la salud de los descendientes Un estudio de los centros Médico Universitario de Gotinga y el de Enfermedades Neurodegenerativas (Alemania) revela que el ejercicio físico y mental influye en la salud de los descendientes. Los beneficios de practicar deporte son hereditarios mediante moléculas de ARN y afectan positivamente a la capacidad de aprendizaje de las futuras generaciones.

El trabajo, realizado con ratones y publicado en la revista Cell Reports, demuestra que esta forma de herencia se lleva a cabo a través de este tipo de moléculas, que influyen en la actividad de los genes y que se acumulan tanto en el cerebro como en las células germinales después de la actividad física y mental.

La creencia de que las habilidades adquiridas no modifican el ADN y, por lo tanto, no pueden transmitirse a la descendencia prevaleció durante mucho tiempo. Sin embargo, en los últimos años, los científicos han refutado ese principio. Por ejemplo, una dieta pobre aumenta el riesgo de enfermedad no solo en nosotros, también en nuestros hijos. Factores de estilo de vida como el estrés y el trauma pueden también influir en las siguientes generaciones. Ese fenómeno se denomina herencia epigenética, ya que no está asociado con cambios en la secuencia del ADN.

El profesor André Fischer y su equipo estudiaron otra capacidad adquirida, la de aprendizaje. La actividad física y mental la mejoró, reduciendo asimismo el riesgo de enfermedades como el Alzheimer. En ratones, los científicos demostraron que la capacidad de aprendizaje se transmitió a la siguiente generación por herencia epigenética.

Cuando los investigadores expusieron a los roedores a un ambiente estimulante en el que se ejercitaban mucho, sus descendientes también se beneficiaron. En comparación con los del grupo de control, lograron mejores resultados en las pruebas para evaluar la capacidad de aprendizaje. Otro descubrimiento fue que tenían plasticidad sináptica (una medida sobre cómo de bien se relacionan las células nerviosas) mejorada en el hipocampo, una región del celebro importante para el aprendizaje.

Para investigar qué mecanismo podría ser el responsable, se centraron en la herencia epiguenética de los padres y buscaron su base material en los espermatozoides. El esperma contiene ADN paterno y también moléculas de ARN. Por lo tanto, los científicos realizaron experimentos para conocer el papel que desempeñan estas moléculas de ARN en la herencia de las habilidades de aprendizaje.

Para ello, extrajeron el ARN de los espermatozoides de ratones física y mentalmente activos y los inyectaron en óvulos fertilizados. También se descubrió que los roedores que se desarrollaron tenían mejor plasticidad sináptica y capacidad de aprendizaje. Por lo tanto, la actividad física y mental tuvo un efecto positivo en las habilidades cognitivas de la descendencia, un efecto que estuvo mediado a través del ARN en el esperma.

En experimentos adicionales, que involucraron inyecciones de extractos de ARN, los científicos pudieron identificar más de cerca las moléculas de ARN responsables de la herencia epigenética. Dos de las llamadas moléculas de microARN (miARN212 y miARN132) podrían explicar, al menos en parte, la capacidad de aprendizaje heredada. Los microARN son moléculas de control que influyen en la actividad de los genes. Fischer señaló que "por primera vez, nuestro trabajo vincula específicamente un fenómeno epigenético a ciertos microARN".

Los investigadores también encontraron que miARN212 y miARN132 se acumularon en los cerebros y los espermatozoides de los ratones después de la actividad física y mental. Anteriormente, se sabía que estas moléculas estimulan la formación de sinapsis en el cerebro, mejorando así la capacidad de aprendizaje. A través del esperma, se transmiten a la próxima generación.

Se sabe que la actividad física y el entrenamiento cognitivo también mejoran la capacidad de aprendizaje en los humanos. Sin embargo, no es tan fácil estudiar en ellos si la capacidad de aprendizaje puede heredarse epigenéticamente. Los autores intentan averiguar si miARN212 y miARN132 también se acumulan en los espermatozoides humanos después de las fases de la actividad física y mental.

Para acceder al estudio (en inglés), pinche aquí.

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